La ozonoterapia es una técnica que nos permite combatir el envejecimiento, revitalizar el organismo, tratar el dolor, limpiar las arterias de grasa, reparar tejidos dañados, y en general, recuperar el equilibrio del organismo. También se utiliza para estimular el sistema inmunitario, oxigenar las células y limpiar de toxinas el medio extracelular.

El ozono es un gas cuya fórmula química es O3. Es la forma alotrópica del oxígeno (O2), es decir, es oxígeno en su estado más activo y lo encontramos de manera natural en el ambiente. Lo que se emplea en la ozonoterapia es precisamente esta mezcla. O2 y O3.

La acción del ozono es completamente natural y por ende se equipara al uso de antibióticos y antisépticos, sin el riesgo de algún efecto secundario. Sin embargo, el ozono tiene un tiempo de vida muy corto y a temperatura ambiente vuelve a su estado de oxígeno en menos de 5 minutos; esto limita su uso. Aquí es donde entra el aceite vegetal, que al ser mezclado con el ozono (aceite ozonizado) modifica su estructura química y permite el almacenamiento del ozono de una manera estable y activa por mucho tiempo.

Los compuestos que contiene el aceite de ozono son: ozónidos, peróxidos y aldehídos; los tres son sustancias con propiedades germicidas. Asimismo, las propiedades físicas del aceite de ozono le permiten penetrar en sitios donde otros antibióticos acuosos no llegan.

La aplicación del aceite de ozono se extiende a países como Cuba, Canadá, Estados Unidos, Alemania, Italia, España, Singapur, Japón, Inglaterra y Rusia. En dichos lugares se encuentran desde hace más de veinte años, registros clínicos con resultados positivos para tratar con aceite de ozono casos como los siguientes:

Otitis, infecciones de la piel, hemorroides, acné, vulvovaginitis, infección radicular en dientes, úlceras en extremidades inferiores, fístulas, micosis, heridas de difícil reparación, dolores musculares, sangrado de encías, arrugas en la cara, quemaduras, moretones, pié de atleta, entre otros.

Resalta la idea de que un solo compuesto pueda actuar sobre tantos padecimientos, pero al evaluar el modo de actuar y considerando al ozono como agente activo,  ya no resulta tan descabellado.

Es así como el aceite de ozono es considerado por muchos médicos en el mundo como una alternativa de gran valía.

Bibliografía:

Bocci, V. 2002. Oxygen-Ozone Therapy. A Critical Evaluation. Kluwer Academic Pub., Netherlands. 440 p.

Bocci, V. 2005. Ozone. A New Medical Drug. Dordrecht. The Netherlands; Springer. 277 pp.

Viehban-Haensler, R. 2002. The use of ozone in medicine. 4th Ed. ODREI-Pub.164 p